INGRID G La Casa Habitarte · Número 0 El Círculo
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La CasaHabitarte

Número 0 · Fuerte por dentro

Por Ingrid GArtículos · Vídeos · ProgramasEntrar a la casa ↓
Ingrid G en movimiento libre en el desierto, con luz cálida
00La Puerta · Carta de Ingrid

Pasa, tu casa es mi casa

Pasa, tu casa es mi casa.

Ponte cómoda.

Quiero que este sea un espacio donde puedas volver a ti, sentirte fuerte y dejar de pensar que hay algo en tu cuerpo que necesitas arreglar.

Porque no estás rota. Y tu cuerpo no es un proyecto que tengas que reparar.

A veces estamos tan ocupadas siendo mamás, profesionales, parejas, resolviendo la vida de todo el mundo, que se nos olvida algo bastante importante: nosotras.

Y mientras tanto, nuestro cuerpo cambia. Las hormonas hacen de las suyas, dormimos diferente, el deseo a veces se nos va de vacaciones sin avisar y hay días en los que ni nos reconocemos.

¿Te suena?

Pues de eso quiero que hablemos aquí.

La Casa Habitarte es un espacio que quiero compartir contigo cada mes. Un lugar para leer historias, encontrar información útil, explorar pequeñas prácticas de fuerza, movilidad, respiración y movimiento libre.

Vamos a hablar de perimenopausia, de esa transición hacia la menopausia, pero también de placer, relaciones, salud íntima, nutrición, libros, música y hasta dinero. Y sí, de esos temas un poquito picantes que a veces ni entre amigas nos atrevemos a contar.

Aquí habrá ciencia, pero también intuición, experiencias reales y mucho espacio para sentir.

Cada mes exploraremos un tema principal desde diferentes rincones de esta casa.

Y quiero que esto sea una conversación. Que puedas escribirme, hacer preguntas, compartir tus dudas y sentir que del otro lado hay alguien que te escucha.

No tienes que leerlo todo ni hacerlo todo. Entra cuando quieras, quédate en la habitación que más curiosidad te dé, descubre algo nuevo o simplemente disfruta un ratito para ti.

Este primer número se llama Fuerte por dentro.

Porque ser fuerte no es solamente cuánto peso levantas. También es reconocer lo que necesitas, saber cuándo parar, atreverte a cambiar y volver a disfrutar de tu cuerpo.

No entrenas tu cuerpo. Aprendes a habitarlo.

Sin prisa y sin culpa.

Con cariño,

Ingrid G.

Retrato de Ingrid G sonriendo
Ingrid G · Reconexión corporal femeninaFuerza · Movilidad · Respiración consciente · Movimiento expresivo
El hilo de la casa

El Arte de Habitarte

Una mirada al cuerpo entero: cómo respiras, cómo comes, cómo duermes, cómo te mueves, cómo deseas y cómo te sientes. Cuatro principios que conectan todo y que se notan en cada habitación de la casa.

  1. 01ReconocerConciencia corporal e interocepción: aprender a identificar cómo estás y qué sientes.
  2. 02Regular y adaptarRespiración, movilidad y ajustes según lo que tu cuerpo necesita hoy.
  3. 03Explorar y reconectarRitmo, movimiento fluido, pelvis, columna, coordinación, expresión y juego.
  4. 04Fortalecer e integrarFuerza, biomecánica, progresión, autonomía y confianza en tu cuerpo.
01Antes de empezar con todo

La Ventana

A ver, ¿qué es lo primero que haces cuando abres los ojos?

¿Revisas el teléfono? ¿Los mensajes? ¿Ya estás pensando en los niños, el desayuno, el trabajo y todo lo que tienes que resolver?

¡Y todavía ni te has levantado de la cama!

Te propongo algo: antes de empezar a ocuparte de todo y de todos, regálate dos minutos para ti.

La respiración nos acompaña desde que nacemos, pero ¿cuántas veces nos detenemos a prestarle atención?

A veces, una pequeña pausa es suficiente para empezar de otra manera.

No tienes que comenzar el día en piloto automático.

1/2Lectura y práctica guiada · respiración6 min de práctica

Respirar antes de seguir

¿Sabías que hay un segundo, justo antes de contestar ese mensaje, en el que todavía puedes elegir cómo responder? Esta temporada vamos a entrenar ese segundo.

Te cuento cómo me di cuenta. Un martes cualquiera, con la cabeza en cinco lugares distintos, me sorprendí respirando con los hombros pegados a las orejas, la mandíbula apretada y el aire entrando apenas hasta el pecho.

Y yo pensaba: ¡pero si no estoy en peligro! Estaba contestando mensajes, atendiendo a mis hijos e intentando lavar los trastes.

Pero aquí viene algo interesante: nuestro cuerpo también puede activar una respuesta de estrés ante una acumulación de pendientes, aunque no exista un peligro físico inmediato. Y muchas veces ni siquiera nos damos cuenta.

La respiración es una de las funciones automáticas del cuerpo que también podemos modificar voluntariamente. Cuando respiramos más despacio y alargamos suavemente la exhalación, podemos influir en la frecuencia cardíaca y en la regulación del sistema nervioso. No es magia. Es fisiología.

Y hay algo todavía más interesante: cuando respiras conscientemente, empiezas a notar tu mandíbula, tus hombros, tu pecho, tus manos... y a reconocer cómo responde tu cuerpo a lo que vives cada día.

Práctica guiada · 1 minuto para observar + 5 para respirar

El suspiro cíclico

Antes de empezar, observa. ¿Dónde sientes que entra el aire? ¿Cómo está tu mandíbula? ¿Y tus hombros? ¿Tienes el pecho apretado? ¿Las manos tensas? ¿Estás apretando algo sin darte cuenta? No necesitas corregir nada todavía. Primero, simplemente observa.

  1. Inhala por la nariz.
  2. Haz una segunda inhalación breve, sin forzar.
  3. Exhala lentamente por la boca, procurando que la exhalación sea más larga.

Repite durante cinco minutos, a un ritmo cómodo. Si te mareas o te sientes incómoda, detente y respira normalmente.

Lista cuando tú lo estés
5:00

Esta práctica abre tu recorrido en La Casa Habitarte. Lista cuando tú lo estés.

Cuando puedas

Durante las próximas semanas, trata de hacer esta práctica cuando puedas.

Si un día no te acuerdas, no pasa nada.

La ciencia nos ayuda a entender lo que sucede. La intuición nos invita a prestar atención a nuestra propia experiencia. Y aquí vamos a trabajar con las dos.

Lo que dice la investigación

Balban y colaboradores (2023) compararon durante un mes varias prácticas breves de respiración, de cinco minutos al día, con cinco minutos de meditación. El grupo que hizo suspiro cíclico fue el que más mejoró su estado de ánimo y el que más redujo su frecuencia respiratoria en reposo. Es un estudio relativamente pequeño, así que no conviene generalizar sus resultados: es una buena pista, no una promesa (Balban et al., 2023, «Brief structured respiration practices enhance mood and reduce physiological arousal», Cell Reports Medicine).

Esta respiración también abre cada sesión de mi programa →

2/2Sueño y descanso7 min de lectura Círculo

Las tres de la mañana: la hora loca

¿Te despiertas cada noche más o menos a la misma hora? ¿Con calor, con la cabeza llena de pendientes o simplemente porque no consigues volver a dormir?

Las tres de la mañana. La hora loca.

Y ahí estás, pensando en todo lo que tienes que hacer mañana, mientras tu cuerpo parece tener otros planes.

Pero ojo, no todo está en tu cabeza.

A partir de los 40, e incluso antes en algunas mujeres, podemos empezar a experimentar cambios hormonales que influyen en nuestro descanso, muchas veces sin darnos cuenta de lo que está pasando.

No eres la única. Somos un club bastante grande.

Y lo bueno es que cada vez tenemos más información para entender qué sucede durante la perimenopausia y cómo podemos cuidar mejor nuestro descanso.

Entre el 40% y el 60% de las mujeres en perimenopausia y posmenopausia tienen problemas de sueño o síntomas de insomnio (Lyu y Kravitz, 2026, Obstetrics & Gynecology). Y al día siguiente llega la niebla: entras en la cocina y no sabes a qué ibas. Le pasa a dos de cada tres mujeres en perimenopausia (Medicine Today).

No te estás volviendo loca. Duermes poco y tu cerebro se adapta a otras hormonas.

La niebla suele ser temporal. Mientras tanto, trata la noche como un entrenamiento, como propone la medicina del sueño de Stanford (Stanford Lifestyle Medicine):

  • Dormitorio fresco y oscuro.
  • Luz natural en la cara por la mañana.
  • Cena más temprano y menos alcohol.
  • Si te despiertas de madrugada, cinco exhalaciones largas en vez del móvil.
Cuándo consultar

Si los olvidos empeoran de golpe, afectan a tu trabajo o llevas semanas sin dormir más de cuatro horas seguidas, habla con tu médica. Hay tratamientos (te lo contamos en La Sala).

Evidencia: sólida sobre el sueño; en investigación sobre la niebla

Artículo del Círculo

Sigue leyendo en el Círculo Habitarte. Cada temporada, un artículo abierto por habitación; el resto, completos, para las socias.

02Alimentación mediterránea

La Cocina

Una manera de nutrirte, no otra dieta que tengas que seguir.

Fuerte por dentroNo hay fuerza sin gasolina: proteína, carbohidratos, vitamina D, omega-3 y fibra para acompañar el cuidado de tus músculos, tus huesos y tu salud.

Ilustración: mesa de cocina con alimentos frescos
1/2El tema del mes9 min de lectura

Este mes: alimentación mediterránea

A ver, seguramente has escuchado hablar de la famosa dieta mediterránea. Pero ¿qué significa realmente? ¿Comer salmón, aceite de oliva y ensaladas carísimas todos los días?

Pues no.

La elegí para este primer número porque es uno de los patrones de alimentación más estudiados y tiene bastante evidencia a favor de la salud cardiovascular y metabólica.

Pero lo que más me gusta es que no necesitas ingredientes raros, gastar una fortuna ni cambiar por completo la forma en que comes.

La idea es bastante sencilla: darle más espacio a los vegetales, frutas, legumbres, cereales integrales, grasas saludables y fuentes variadas de proteína.

¿Que no quieres comprar salmón? Las sardinas pueden ser una excelente opción, y suelen ser mucho más económicas. ¿Que no te gustan las sardinas? Puedes elegir otro pescado, incluso pescado blanco, aunque no aporte la misma cantidad de omega-3.

Y si donde vives encuentras frijoles, lentejas, arroz, avena, verduras de temporada, huevos, aceite de oliva o frutos secos, ya tienes muchísimo con qué empezar.

No se trata de comer como si vivieras frente al Mediterráneo. Se trata de aprender a nutrirte mejor con los alimentos que tienes a tu alcance.

Cada mes exploraremos distintas maneras de comer y entenderemos qué nos puede aportar cada una.

Porque comer bien también tiene que ser práctico, rico y posible para tu vida real.

Qué te aporta

Aquí es donde se conectan los puntos. La perimenopausia es una etapa de transición hormonal. Y no necesitamos esperar a llegar a la menopausia para empezar a cuidar nuestra fuerza, nuestros huesos y nuestra salud metabólica.

Con los años podemos perder músculo si no lo trabajamos, y alrededor de la transición menopáusica puede acelerarse la pérdida de densidad ósea.

¿Cuándo llega la menopausia? No hay una fecha exacta para todas. La edad varía, y en nuestra salud también influyen la genética, los hábitos y el contexto de vida.

Pero aquí viene lo bueno: hay cosas que podemos empezar a hacer desde ahora. Y una de ellas está en nuestro plato. (De todo esto hablamos también en La Sala, porque comer bien y entrenar fuerza van de la mano.)

Estos son los nutrientes que más me importan, y dónde encontrarlos:

ProteínaPara no perder músculo, que es lo que te mantiene fuerte y estable.Unos 1 a 1,2 g por kilo al día, repartidos en 20 a 25 g por comida (Current Nutrition Reports).Carne, huevos, pollo, pescado, frijoles, lentejas y tofu.
CarbohidratosSon energía: para entrenar, para pensar y para llegar con ganas al final del día.Mejor en su versión entera o integral, y acompañados de proteína y verdura.Tortilla de maíz, pan integral, avena, arroz, papa, camote, fruta y legumbres.
Grasas saludablesDan saciedad, sabor y acompañan al corazón.Como grasa principal de la cocina, también para cocinar: el aceite de oliva aguanta bien las temperaturas habituales de la cocina de casa.Aceite de oliva, aguacate, nueces, semillas y pescado azul.
Vitamina DImporta para la salud de tus huesos: sin ella, el calcio no se absorbe bien.600 UI al día hasta los 70 y 800 UI después (NIH · Office of Dietary Supplements).Pescado azul como sardina, salmón o atún, huevo y un rato de sol. Pocos alimentos la tienen, así que pregunta a tu médica si te conviene medirla.
Omega-3Ayuda a bajar los triglicéridos y acompaña la salud del corazón, justo cuando el riesgo cardiovascular sube (revisión en PMC).Pescado graso al menos dos veces por semana, de 100 a 120 g cada vez (Nutrients).Sardina, atún, salmón, nueces y chía.
FibraCuida la salud intestinal y ayuda a moderar la subida de glucosa después de las comidas.De 30 a 45 g al día, sobre todo de cereal integral y legumbres (Nutrients).Frijoles, lentejas, garbanzos, avena, verduras y fruta con piel.

Sus beneficios

Es, probablemente, la forma de comer con más evidencia detrás.

En el Women's Health Study, que siguió a más de 25.000 mujeres durante 25 años, las que más se acercaban a este patrón tuvieron un 23% menos de mortalidad por cualquier causa (JAMA Network Open). Es observacional, así que muestra asociación, no causa. Para causa está el ensayo PREDIMED: 7.447 personas de 55 a 80 años, y alrededor de un 30% menos de infartos, ictus y muertes cardiovasculares frente a una dieta baja en grasa (NEJM). Y en mujeres en la menopausia, una revisión sistemática de siete estudios, la mayoría ensayos y casi todos pequeños, encontró bajadas de peso, tensión arterial, triglicéridos y colesterol LDL al seguirla (revisión sistemática en PMC).

23%menos mortalidad en mujeres (observacional)
~30%menos eventos cardiovasculares (ensayo)

Cómo armar un plato mediterráneo equilibrado

La forma más sencilla de llevarlo a la mesa es pensar en el plato, sin contar nada. La mitad, verdura y fruta. Una cuarta parte, cereal integral o tortilla de maíz. La otra cuarta parte, proteína: pescado, pollo, huevo, legumbres o, de vez en cuando, carne. Un chorrito de aceite de oliva para cocinar o aliñar, y agua para acompañar (Harvard T.H. Chan School of Public Health).

Un día de inspiración mediterránea con ingredientes cotidianos
  • Desayuno: huevos con espinacas, jitomate o tomate, una tortilla de maíz o pan integral y una fruta.
  • Comida: lentejas o frijoles con arroz, una buena porción de verduras y un poco de aguacate o aceite de oliva.
  • Cena: sardinas con limón, papa al horno y ensalada. Si no te gustan las sardinas, puedes elegir pollo o pescado blanco.
  • Si te da hambre entre comidas: yogur natural, fruta o un puñito de nueces.

No es un menú obligatorio ni una pauta personalizada. Es simplemente un ejemplo de cómo llevar estos principios a alimentos que puedes encontrar en muchos países.

Si quieres probarla

Esto es un punto de partida, no un plan personalizado. Tómalo como inspiración y adáptalo a tu casa, tu ritmo y tu presupuesto. Más adelante, en esta cocina también encontrarás propuestas preparadas por nutriólogas.

Los ingredientes básicos están en La despensa mediterránea, justo abajo.

Cantidades orientativas, no un plan médico. Antes de tomar suplementos, o si tienes diabetes, colesterol alto, enfermedad renal o tomas medicación, consúltalo con tu médica o nutricionista. Evidencia: sólida

2/2Postre del mes15 min + horno · 1 molde

Panqué de calabaza a mi manera

Me niego a una forma de comer en la que el postre sea un pecado. En el Mediterráneo, el postre de diario suele ser fruta. Y la fruta bien tratada es una fiesta... ¡con piñata incluida!

Y cuando llega el otoño, en mi casa huele a calabaza. Este es mi panqué de calabaza a mi manera, con yogur griego y nueces, con avena en lugar de harina blanca y un dulzor que tú ajustas.

Lo que necesitas

  • 3 huevos
  • 1 taza de puré de calabaza sin azúcar
  • 1/2 taza de yogur griego
  • 1 1/2 tazas de harina de avena
  • 1/4 taza de miel o maple (ajústalo a tu gusto)
  • 2 cucharaditas de polvo para hornear
  • Canela, una pizca de sal y vainilla
  • 1/4 taza de nueces
  • 1 cucharada de chía

Cómo se hace

Mezcla por un lado los ingredientes húmedos y por otro los secos. Júntalos, vierte la mezcla en un molde y hornea a 175 °C, aproximadamente de 40 a 50 minutos, hasta que esté bien cocido por dentro: si metes un palillo en el centro, debe salir limpio.

¿Con harina de maíz nixtamalizado? Se puede intentar, pero no es un cambio directo: necesita pruebas y ajustar los líquidos. Si lo pruebas, cuéntame cómo te fue.

Panqué de calabaza en rebanadas con nueces y chía, junto a un tazón de yogur griego con miel
Receta en prueba en la cocina de Ingrid. Imagen ilustrativa generada con IA, hasta tener la foto final.

«Nadie nace siendo una gran cocinera; se aprende haciendo.»

Julia Child, My Life in France (Wikiquote)
03Perimenopausia, hormonas y huesos

La Sala

Sin tapujos. Que ya era hora.

A ver, ¿por qué nos cuesta tanto hablar de lo que nos pasa cuando estamos entrando en la perimenopausia? Ya sabes, esa etapa de transición antes de la menopausia, que en algunas mujeres puede empezar desde finales de los treinta.

Que si ya no duermes igual, que si se te olvidan las cosas, que si el deseo cambia, que si de repente te duelen las articulaciones…

Y cuando alguien lo menciona, muchas veces la primera reacción es: «Ay, no, a mí no me pasa eso».

Como si reconocer esos cambios significara aceptar que ya nos estamos haciendo viejas.

Pues no.

Nuestro cuerpo está cambiando, y no tenemos por qué sentir vergüenza de hablar de ello.

Aquí vamos a hablar de perimenopausia, hormonas, huesos, sexualidad, longevidad y de todo eso que empieza a cambiar y que, curiosamente, muchas veces nadie nos explicó.

Porque entender lo que está pasando en tu cuerpo no significa que tengas que vivirlo como un problema que necesitas arreglar.

Bienvenida a La Sala. Aquí nos miramos de frente, sin dramas y sin filtros.

Fuerte por dentroPor qué la fuerza importa más que nunca alrededor de la menopausia, y cómo saber en qué etapa estás.

Tres mujeres de entre 40 y 55 años conversan con café en una sala mexicana contemporánea llena de arte
Retrato de Ingrid GVídeo · próximamente¿Estoy en perimenopausia? Te cuento cómo me di cuentaIngrid a cámara · unos 4 minutos
1/2Ginecología y avances10 min de lectura

¿Perimenopausia o estrés?

Duermes fatal. Te irritas por cualquier cosa. Se te olvidan palabras que llevas utilizando toda la vida. A veces tienes menos ganas de sexo, notas más resequedad o incluso molestias durante las relaciones.

Y tú pensando: «Pues claro, ¡con todo lo que tengo encima!». Y sí, el estrés influye. ¡Cómo no va a influir! Pero ¿y si no fuera solamente eso?

A partir de los 40 —y para algunas mujeres incluso antes— podemos empezar a experimentar cambios hormonales que afectan mucho más que nuestra menstruación.

A mí no me gusta mirar esta etapa como una etapa de pérdida. Prefiero pensar que estamos recalibrando. Que nuestra energía, nuestras prioridades y nuestra manera de estar en el mundo pueden empezar a cambiar.

Durante años hemos dedicado muchísimo de nosotras a producir, cuidar, criar, resolver, sostener y cumplir expectativas. ¿Y si esta nueva etapa también fuera una oportunidad para preguntarnos qué queremos nosotras?

Me gusta pensar en esas abuelas sabias de nuestras familias y comunidades mexicanas. Mujeres a las que acudimos porque han vivido, aprendido y tienen historias, consejos y otra manera de mirar la vida. No porque cumplir años nos convierta automáticamente en sabias, sino porque la experiencia también puede darnos otra perspectiva.

Y quizá esta transición sea una invitación a escuchar más esa voz propia que tantas veces hemos dejado al final de la lista.

Eso sí: romantizar la perimenopausia tampoco. Si tienes síntomas que afectan tu sueño, tu salud o tu vida íntima, mereces atención y opciones de tratamiento. Sin dramas. Pero tampoco aguantándonos todo.

No eres la única que lo confunde. En una encuesta de ThisIsMenopause a 1.000 mujeres de Estados Unidos de 35 a 59 años en perimenopausia, el 82% atribuyó sus primeros síntomas a otra cosa, casi siempre ansiedad, agotamiento o estrés (ThisIsMenopause vía Business Wire). Y en un estudio con más de 7.600 mujeres estadounidenses de 35 años o más, el 34% no sabía en qué etapa reproductiva estaba; entre las de 40 a 44 años, el 42% (The Menopause Society).

82%lo atribuyó primero a otra cosa (encuesta, EE. UU.)
42%de 40 a 44 años no sabía en qué etapa estaba (EE. UU.)

La perimenopausia puede empezar a mediados de los 40, a veces antes, y durar varios años. No es una enfermedad, es una transición. Y el mito más extendido es que, si todavía tienes la regla, no puede ser. Falso: los periodos irregulares suelen empezar en algún momento de los 40, aunque hay mujeres que notan cambios desde los 30 o hasta los 50. Si la duración de tu ciclo cambia de forma constante siete días o más, puedes estar en una perimenopausia temprana; si pasan 60 días o más entre una regla y otra, probablemente en una perimenopausia tardía (Mayo Clinic).

Ponle atención a lo que te está pasando

Mi consejo más práctico de este número es sencillo: durante dos o tres meses, observa y apunta lo que vas sintiendo. Cómo cambia tu ciclo, cómo duermes, si tienes sofocos, dolores articulares, menos deseo sexual o cambios de humor.

Y no hablo de esos días en los que todo nos irrita un poquito. Hablo de momentos en los que dices: «¡Ah, cabrón! ¿Esta quién es? Porque yo no me reconozco».

O de dormir ocho o nueve horas y levantarte como si te hubiera pasado un camión por encima. O de preguntarte por qué de repente te duelen cosas que antes ni sabías que existían.

No todas vamos a experimentar los mismos síntomas. Algunas mujeres tienen muchos, otras pocos y otras pasan esta etapa con molestias mínimas o casi imperceptibles. Influyen distintos factores, como nuestra salud previa, genética, hábitos y contexto de vida.

Ponerle nombre a lo que sientes puede cambiar las preguntas que haces en tu próxima consulta.

No necesitas diagnosticarte tú sola. Necesitas llegar con información sobre tu propio cuerpo.

Terapia hormonal: lo nuevo

Durante veinte años, la terapia hormonal fue el tema del que nadie quería hablar. Eso está cambiando. El Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos (ACOG) publicó nuevas pautas: la terapia hormonal es tratamiento de primera línea para los sofocos y los sudores nocturnos, sobre todo si se empieza antes de los 60 o en los diez años siguientes a la menopausia (CBS News).

La terapia hormonal no es una receta idéntica para todas. Cada caso merece una valoración individual: síntomas, antecedentes médicos, riesgos, beneficios y preferencias.

Si vas a consulta porque llevas meses durmiendo fatal, agotada, con dolor o sintiéndote completamente distinta, y la única respuesta que recibes es «es normal, es tu edad, aguántate»... yo buscaría una segunda opinión.

Que algo sea frecuente no significa que tengas que resignarte a vivir así. Escucha tu intuición. Tú conoces tu cuerpo y sabes cuándo algo ha cambiado. Eso no sustituye una valoración médica, pero sí es una razón válida para pedir que te escuchen y evalúen adecuadamente.

Y, por supuesto, ningún tratamiento hormonal se empieza, modifica o suspende por cuenta propia.

Y una cosa más que sí depende de ti. En un estudio internacional, la puntuación de síntomas bajó de 17,5 en las mujeres que no se movían a 13,8 en las que se movían cinco o más días a la semana (Patient Care). Moverse no sustituye un tratamiento, pero acompaña a cualquiera.

La salud íntima también es tema de consulta: sequedad, dolor o pérdidas. Lo contamos sin tabúes en La Habitación.

2/2Hueso, músculo y longevidad8 min de lectura Círculo

Huesos, músculos y longevidad

Hay algo que me gustaría que todas entendiéramos: no tenemos que esperar a llegar a la menopausia, alrededor de los 50, para empezar a cuidar nuestros huesos y nuestros músculos.

¡Hay que empezar antes, chulada!

Durante la perimenopausia podemos prepararnos para una etapa en la que los cambios hormonales, especialmente la disminución de estrógenos, pueden acelerar la pérdida de densidad ósea.

Y el músculo tampoco se conserva por arte de magia.

Por eso insisto tanto en el entrenamiento de fuerza. No se trata solamente de cómo te ves, sino de cómo quieres vivir dentro de diez, veinte o treinta años.

La fuerza que vas a necesitar mañana también se entrena hoy.

Lo que dice la ciencia, en promedio y no como una fecha idéntica para todas: un análisis en Nature Medicine, con más de 300 millones de analíticas de más de un millón de mujeres, describe un "acantilado fisiológico" alrededor de la última regla, con cambios marcados en hueso y lípidos. Es observacional, y en las mujeres con terapia hormonal los cambios fueron menores (Stacker). El hueso es el ejemplo más claro. En el estudio SWAN, que siguió a miles de mujeres durante la transición, la densidad mineral de la columna bajó entre un 1,8% y un 2,3% al año en los años alrededor de la última regla (SWAN · PMC). Año tras año, eso suma.

Ese acantilado no es igual para todas ni llega en la misma fecha. Y en cualquier caso, se puede construir una escalera.

El hueso es un tejido vivo que responde a la carga. Cuando lo cargas, se refuerza. Por eso caminar está muy bien, pero no basta: un metaanálisis reciente encontró que los programas que combinan fuerza e impacto son los que mejor protegen la densidad ósea en mujeres después de la menopausia (PubMed). Y aquí viene mi parte favorita: nunca es tarde para empezar. En la Universidad de Exeter pusieron a entrenar fuerza a mujeres antes, durante y después de la menopausia. Todas mejoraron, con un 19% más de función de cadera (BBC News).

Pero la carga sola no construye nada si no hay material. El hueso necesita calcio y vitamina D, y el músculo, proteína. Todo eso, con cantidades y con lo que hay en tu despensa, lo tienes en La Cocina. Entrenamiento y plato son dos mitades de lo mismo.

¿Y los famosos 10.000 pasos? Respira. Un análisis en The Lancet Public Health, con datos de 57 estudios, encontró que caminar unos 7.000 pasos diarios frente a 2.000 se asocia con un 47% menos de mortalidad, un 38% menos de demencia, un 22% menos de síntomas depresivos y un 28% menos de caídas (The Lancet Public Health). Siete mil caben en un día normal: una llamada caminando, la escalera en vez del ascensor, aparcar lejos.

~2%de hueso al año en la columna durante la transición
+19%función de cadera entrenando fuerza
7.000pasos al día para empezar

Esa es la escalera: fuerza tres veces por semana, algo de impacto, el plato de La Cocina y siete mil pasos. Justo lo que encontrarás en El Programa de esta temporada.

Si tienes osteoporosis diagnosticada, fracturas previas o dolor, adapta el impacto con tu médica o fisioterapeuta. Evidencia: sólida

Artículo del Círculo

Sigue leyendo en el Círculo Habitarte. Cada temporada, un artículo abierto por habitación; el resto, completos, para las socias.

La Sala · Pregunta de la temporada

"¿Puedo empezar a entrenar fuerza a los 40, 50 o 60 si nunca lo he hecho?"

Pregunta de una lectora, 52 años

¡Por supuesto que sí! A los 40, a los 50, a los 60 y más adelante también.

Lo importante no es empezar haciendo muchísimo. Es empezar bien.

Si nunca has entrenado fuerza, busca la orientación de un profesional que pueda enseñarte la técnica, adaptar los ejercicios a tus capacidades y ayudarte a progresar de forma segura. Porque no todas empezamos desde el mismo lugar, ni necesitamos exactamente lo mismo.

Y escucha lo que te dice tu cuerpo. Aprender a distinguir entre esfuerzo, cansancio y dolor también forma parte del entrenamiento. Empieza por el día uno, con la versión más sencilla, y ve construyendo desde ahí. Si algo te duele en la articulación, para y ajusta; si tienes una lesión, consúltalo antes.

Ingrid

¿Tienes una pregunta? Responde a este correo.

Test de La Sala · 3 minutos

¿Podría estar en perimenopausia?

Quince preguntas para ponerle nombre a lo que notas y llegar a la consulta con algo más que "estoy rara". Responde pensando en los últimos tres meses.

00¿Cuántos años tienes?
01Mis ciclos han cambiado en el último año: más cortos, más largos, más abundantes o me salto alguno.
02Tengo sofocos: calor repentino en la cara, el cuello o el pecho.
03Sudo por la noche o me despierto de madrugada sin motivo.
04Me cuesta dormir o me levanto cansada aunque haya dormido.
05Noto cambios de ánimo, irritabilidad o ansiedad que antes no tenía.
06Tengo olvidos, me cuesta encontrar palabras o concentrarme.
07Noto sequedad vaginal, ardor o molestias en las relaciones.
08Mi deseo sexual ha cambiado.
09Se me escapa la orina, o voy al baño más a menudo o con más urgencia.
10Tengo dolores articulares o musculares nuevos.
11Noto zumbido en los oídos (tinnitus).
12Tengo palpitaciones: noto el corazón acelerado o «saltándose» latidos.
13Siento hormigueos en manos, pies u otras partes del cuerpo.
14Ha cambiado mi olor corporal o sudo más que antes.
15Noto más sequedad en la piel, los ojos o la boca.
+Marca si te pasa

Esto no es un diagnóstico ni un test validado. Es una guía para observarte, basada en los síntomas que describe Mayo Clinic. Varios de estos síntomas pueden tener otras causas, como la tiroides, la anemia, el estrés o algunos medicamentos, y merecen una valoración según tu contexto. Solo una profesional puede valorar tu caso.

04El tocador, detrás de la puerta y mi estilo

La Habitación

Lo que nos ponemos, lo que nos quitamos y lo que casi nunca contamos.

A ver, entre nosotras…

¿Cuántas veces has comprado una crema porque olía delicioso, porque el envase estaba precioso o porque alguien te prometió que te iba a quitar diez años de encima?

Y luego está todo lo demás. Lo que pasa cuando cerramos la puerta: el deseo, la intimidad, los cambios que notamos en nuestro cuerpo y esas preguntas que a veces ni con nuestras amigas nos atrevemos a hacer.

Y sí, también vamos a hablar de ropa. De lo que nos gusta ponernos, de lo que ya no soportamos llevar encima y de esa maravillosa libertad de vestirnos como se nos dé la gana.

Porque en esta habitación no vamos a hablar solamente de cómo nos vemos.

Vamos a hablar de cómo nos sentimos en nuestra propia piel.

Pasa, que aquí hay de qué hablar.

Fuerte por dentroElegir lo que toca tu piel, vestirte para moverte y cuidar el suelo pélvico, la base que lo sostiene todo, también el placer.

Tocador con espejo y luz natural
La Habitación · 1

El tocador

Lo que te pones en la piel.

Mujer frente a un tocador de madera con frascos de cosmética natural sin etiquetas y flores secas
Imagen ilustrativa generada con IA.
1/4Belleza y moda consciente8 min de lectura

Lo que te pones en la piel, y encima

A ver, ¿no te pasa que compras una crema porque huele delicioso, tiene una textura increíble o te deja la piel divina, pero ni idea de qué ingredientes lleva?

Porque yo también me he ido por el envase bonito, la marca famosa o la crema carísima que parece que te va a quitar diez años de encima. Jajaja.

Pero un día empiezas a preguntarte: si ya estoy prestando atención a cómo me muevo, cómo como y cómo cuido mi cuerpo, ¿por qué no me fijo también en lo que me pongo encima?

Y ojo, no te estoy diciendo que tires todas tus cremas a la basura. ¡Ni que te vuelvas loca leyendo etiquetas! Te propongo algo mucho más sencillo: empieza a mirar lo que compras.

Nuestra piel es una barrera maravillosa, pero algunas sustancias pueden atravesarla en distintas cantidades. Por eso importa qué contiene un producto, cuánto utilizamos y con qué frecuencia.

Y no, que un ingrediente tenga un nombre imposible de pronunciar no significa que sea tóxico. Tampoco que algo sea natural significa automáticamente que sea mejor. Lo interesante es aprender a elegir con más información y menos marketing.

Porque, chulada, una crema carísima no necesariamente es una crema mejor.

¿Y qué pasa con los microplásticos?

La Unión Europea comenzó a restringir los microplásticos añadidos intencionalmente a determinados productos en 2023, incluidos los exfoliantes con microesferas plásticas. Para otros cosméticos hay periodos de transición que se extienden durante los próximos años (Comisión Europea, Cooley).

Y si te interesa saber qué marcas evitan las pruebas en animales, puedes buscar certificaciones como Leaping Bunny. ILIA, por ejemplo, cuenta con esa certificación y publica información sobre ingredientes que decide no utilizar (ILIA). No es la única marca, ni tienes que comprarla. Es un ejemplo de transparencia. En la Unión Europea, además, está prohibido vender cosméticos probados en animales desde 2013 (Comisión Europea).

Ahora abre tu clóset

Porque lo que te pones encima también merece una mirada.

La industria textil utiliza enormes cantidades de fibras sintéticas, como el poliéster, y su lavado puede liberar microfibras al ambiente (Textile Exchange, informe 2026, The Nature Conservancy).

¿Significa eso que tienes que tirar toda tu ropa deportiva? ¡Por supuesto que no!

Pero cuando toque comprar algo nuevo, especialmente prendas que llevas muchas horas sobre la piel, puedes considerar opciones como algodón, lino, seda, lana o cáñamo, según la prenda, su uso y lo que te resulte cómodo.

Y ya que estamos hablando de materiales, un consejo para la cocina: mejor calienta tu comida en recipientes de vidrio o cerámica aptos para microondas. Investigadores de la Universidad de Nebraska observaron que ciertos recipientes plásticos liberaban grandes cantidades de microplásticos y nanoplásticos al calentarse en microondas (University of Nebraska–Lincoln).

No necesitamos entrar en pánico ni cambiar toda la casa mañana. Usa lo que tienes mientras sea adecuado y seguro. Y cuando toque reponer, elige con más conciencia. Sin extremismos. Sin obsesionarnos. Y sin añadirnos otra tarea imposible.

Evidencia: sólida sobre microplásticos ambientales; en investigación sobre efectos en la salud

La Habitación · 2

Detrás de la Puerta

Deseo, placer y esas cosas de las que nos cuesta hablar.

Abre la puerta. Aquí hablamos de lo que casi nadie se atreve a preguntar.

Deseo, placer, intimidad, suelo pélvico y esas conversaciones que a veces nos da pena tener incluso con nuestra ginecóloga. Con ciencia, con humor y sin bajar la voz.

Porque, mamacita, nuestra vida íntima no se termina a los 40. Y tampoco tenemos que fingir que todo sigue exactamente igual.

Cama con sábanas de lino arrugadas, cojín bordado y dos tazas de café junto a una puerta entreabierta
Imagen ilustrativa generada con IA.
2/4Deseo e intimidad10 min de lectura Círculo

El deseo cambia de idioma

«Antes tenía ganas sin pensarlo. Ahora tengo que acordarme de que ya pasaron dos semanas… y ni siquiera se me antoja».

Me lo dijo una alumna después de clase, medio riéndose, medio preocupada. Y se le notó el alivio cuando le expliqué que los cambios en el deseo son frecuentes, especialmente en etapas de estrés o transición hormonal.

Porque a veces pensamos que el deseo debería aparecer de repente, como en las películas. Pero no siempre funciona así.

La sexología distingue dos formas de deseo. El espontáneo es el de las películas: aparece solo, de la nada, y te lleva a buscar intimidad. El responsivo funciona al revés: primero llega el contacto, la caricia, el ambiente, y luego, con un poco de margen, aparecen las ganas. El Manual Merck lo describe así para muchas mujeres, y deja claro que el deseo responsivo no es un problema, es otra forma de funcionar (Manual Merck). Y ninguno de los dos es automáticamente mejor que el otro.

La pregunta no es si tienes ganas exactamente como a los veinte. La pregunta es cómo estás viviendo tu deseo ahora, y si tú estás a gusto con ello.

No es que el deseo desaparezca. Es que ya no llama a la puerta: espera a que le abras.

Con los años, y con la menopausia, el responsivo suele ganar terreno. Si esperas a "tener ganas" para empezar, puedes esperar mucho. Si te das permiso para empezar sin ganas, sin obligación de llegar a ningún sitio, muchas veces las ganas llegan por el camino.

Y hay un factor físico del que se habla poco. Alrededor de la mitad de las mujeres después de la menopausia tienen síntomas del síndrome genitourinario: sequedad, ardor, dolor en las relaciones (Mayo Clinic Proceedings). Si algo duele, el deseo se esconde, con toda la razón. Tiene tratamiento, desde lubricantes e hidratantes vaginales hasta estrógenos locales, y The Menopause Society recuerda que la actividad sexual regular, con pareja o sola, ayuda a mantener el tejido sano (The Menopause Society).

Mi propuesta para esta temporada es un experimento, no una tarea. Tres noches, sin objetivo. Una para tocarte o que te toquen sin buscar nada más. Otra para hablar de lo que te gusta ahora, que quizá no es lo mismo que a los treinta. Y otra solo para ti, a solas. Observa, como en La Ventana. Reconocer también va de esto.

¿Y si ya no se me antoja?

A ver, hablemos claro. A veces no es que ya no quieras a tu pareja. Es que llevas todo el día resolviendo cosas, trabajando, pensando en los hijos, en la casa, en los pendientes… y cuando por fin llega la noche, lo último que quieres es que alguien te pida algo más. ¡Ni que te respiren cerquita! Jajaja.

Pero también pueden estar pasando otras cosas. Durante la perimenopausia, los cambios hormonales pueden influir en el sueño, la lubricación vaginal, la comodidad durante las relaciones y, en algunas mujeres, el deseo sexual.

Y si a eso le sumamos estrés, cansancio y una comunicación que lleva meses funcionando en automático, pues tenemos un cóctel bastante interesante.

Y ojo, nuestra pareja también puede estar viviendo cambios físicos, emocionales o sexuales. En los hombres, por ejemplo, la testosterona puede disminuir gradualmente con la edad, aunque no existe una transición hormonal equivalente a la menopausia.

Por eso creo que necesitamos hablar más. No solamente de cuántas veces tenemos sexo, sino de cómo nos sentimos, qué nos gusta ahora, qué ha cambiado y qué necesitamos.

Sexualidad e intimidad no son exactamente lo mismo.

Podemos tener sexo sin sentirnos conectadas. Y podemos construir intimidad de muchas maneras, incluso cuando el deseo está cambiando.

Lo que no me gustaría es que nos resignáramos a vivir una vida íntima que no nos satisface simplemente porque «ya tenemos cierta edad». Si estás feliz con tu deseo tal como es, perfecto. No tienes que cumplir ninguna cuota sexual.

Pero si extrañas esa parte de ti, si te preocupa lo que está pasando o si hay dolor, resequedad o incomodidad, vale la pena prestarle atención.

Revisar tu salud hormonal, consultar con una profesional de salud sexual o fisioterapia de suelo pélvico cuando corresponda, y también mirar cómo estás emocionalmente.

Porque no todo se resuelve con hormonas, ni todo se resuelve hablando, ni todo se resuelve haciendo Kegels. A veces la reconexión empieza por atreverte a preguntarte: ¿qué necesito yo ahora?

Y esa conversación, chulada, también merece abrir la puerta.

Si la falta de deseo te genera malestar, existe ayuda profesional: ginecología, sexología y fisioterapia de suelo pélvico. Evidencia: sólida

Artículo del Círculo

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3/4Suelo pélvico y salud íntima8 min de lectura Círculo

Suelo pélvico, vibradores y otras conversaciones pendientes

Si alguna vez te han dicho "haz Kegel y listo", esto te interesa. Porque a veces el problema no es que el suelo pélvico esté flojo. Es que está demasiado apretado.

Empecemos por lo que está claro. Entrenar el suelo pélvico funciona para la incontinencia: Cochrane concluye que las mujeres que lo entrenan tienen más probabilidades de curarse o mejorar que las que no (Cochrane). En mujeres posmenopáusicas, un metaanálisis encontró además mejoras en excitación, orgasmo y satisfacción sexual (metaanálisis en PMC), aunque otra revisión recuerda que la certeza de esa evidencia aún es baja (AJOG).

Ahora, lo que casi nadie cuenta. Un suelo pélvico que no funciona bien no siempre es débil. Puede estar demasiado tenso, y esa tensión se asocia a dolor en las relaciones y dolor pélvico. En esos casos, apretar más empeora las cosas. Lo que hace falta es aprender a soltar, y en ensayos con fisioterapia dirigida el dolor en las relaciones bajó alrededor de un 40–50% (revisión en Gynecology and Pelvic Medicine). Y aquí vuelve la respiración: cuando inhalas profundo, el suelo pélvico baja y se relaja; cuando exhalas, sube. Es la misma práctica de La Ventana, mirada desde abajo.

Un suelo pélvico sano no es el más fuerte. Es el que sabe apretar y también soltar.

Y ya que estamos detrás de la puerta, hablemos de vibradores. Sí, aquí. Porque además de ser un juguete, en medicina sexual se están empezando a estudiar. En un estudio piloto con mujeres de una consulta de uroginecología, con una edad media de 54,7 años, 53 usaron un vibrador externo de 5 a 10 minutos, dos o tres veces por semana, durante tres meses. Las que tenían dolor en las relaciones pasaron del 48% al 15%, y mejoraron el deseo, la excitación y el orgasmo (International Urogynecology Journal). Ahora la letra pequeña: no tenía grupo control y eran pocas mujeres. La Sexual Medicine Society of North America habla de un papel terapéutico infrautilizado (SMSNA), pero fuera de estudios pequeños la evidencia sigue siendo escasa (Manual Merck). Aun así, apunta en una dirección interesante: el placer también es salud.

Eso sí, no mezclemos cosas. Una cosa es la terapia supervisada por una profesional, que puede incluir dilatadores o biofeedback cuando hay dolor o hipertonía, y otra el uso recreativo de un vibrador, por puro gusto. Las dos están bien, pero un vibrador no es un tratamiento para todas ni sustituye una valoración.

Si vas a comprar uno, aplica lo de El tocador: silicona de grado médico, sin ftalatos, fácil de limpiar. Y si notas dolor, pérdidas o presión, lo primero no es internet. Es una fisioterapeuta de suelo pélvico, que es probablemente la profesional más infravalorada de todo este número.

Si tienes dolor pélvico, mejor que te valore una profesional antes de entrenar por tu cuenta. Evidencia: sólida en incontinencia; prometedora en función sexual

Artículo del Círculo

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La lectura prohibida de la temporada

La llave de oro

En 1907, en Montevideo, una mujer de veintiún años publicó esto. Y no, no había censura que la parara.

Se llamaba Delmira Agustini y escribió del deseo en primera persona cuando a las mujeres se les pedía, como mucho, suspirar. Este soneto es de El libro blanco, su primer libro. Léelo dos veces: la primera, como un poema de amor. La segunda, fijándote en la llave, la cerradura y la puerta. Este es su sitio, detrás de la puerta.

Murió en 1914, con veintisiete años. Su obra es de dominio público y puedes leerla entera en sus Obras completas.

Para pensar, o para hablar en pareja

¿Qué palabra usarías tú para tu propia "cerradura"? ¿Te da risa, vergüenza o ninguna de las dos? Ponerle nombre al deseo es la mitad del camino. La otra mitad está en El deseo cambia de idioma.

El intruso

Amor, la noche estaba trágica y sollozante
cuando tu llave de oro cantó en mi cerradura;
luego, la puerta abierta sobre la sombra helante,
tu forma fue una mancha de luz y de blancura.

Todo aquí lo alumbraron tus ojos de diamante;
bebieron en mi copa tus labios de frescura,
y descansó en mi almohada tu cabeza fragante;
me encantó tu descaro y adoré tu locura.

Y hoy río si tú ríes, y canto si tú cantas;
y si tú duermes, duermo como un perro a tus plantas.
Hoy llevo hasta en mi sombra tu olor de primavera;

y tiemblo si tu mano toca la cerradura,
y bendigo la noche sollozante y oscura
que floreció en mi vida tu boca tempranera.

Delmira Agustini · El libro blanco, 1907

Para ver y leer con la puerta cerrada

  • PelículaBuena suerte, Leo Grande2022

    Emma Thompson es una profesora jubilada y viuda que nunca ha tenido un orgasmo y contrata a un joven para, por fin, saber qué se siente. Casi toda en una habitación de hotel. Más conversación que escena, y por eso funciona.

  • PelículaComo agua para chocolate1992

    Tita cocina lo que no puede decir, y quien come sus platos siente lo mismo que ella. Deseo, cocina y una familia que manda. Sí, conecta con La Cocina: el amor también entra por el estómago.

  • PelículaShirley Valentine1989

    Un ama de casa de 42 años habla con la pared de su cocina hasta que un día se va sola a Grecia. Ver para entender que nunca es tarde para salir por la puerta.

  • PelículaAlguien tiene que ceder2003

    Diane Keaton, escritora de más de cincuenta, descubre que el deseo no tiene fecha de caducidad. Comedia romántica con cuello de tortuga y mucha dignidad.

  • LibroTal como eres · Emily Nagoski2015

    El libro que explica por qué el deseo no funciona como un interruptor sino como un acelerador y un freno. Si lees uno solo este año, que sea este.

  • LibroMiedo a volar · Erica Jong1973

    La novela que en los setenta puso el deseo femenino sobre la mesa, sin pedir permiso. Sigue siendo descarada, divertida e incómoda en el mejor sentido.

  • LibroComo agua para chocolate · Laura Esquivel1989

    La novela antes que la película: una receta por capítulo, una pasión por página. Para leer con hambre.

Artículo del Círculo

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La Habitación · 3

Mi estilo

Vestirme como se me da la gana.

Mujer de unos 50 años con pantalón ancho de lino y blusa de algodón bordada
Inspiración creada con IA.
4/4Mi estilo4 min de lectura Círculo

Mi estilo: que me deje ser yo

Me han preguntado muchas veces cuál es mi estilo. Y la verdad… ¡ni yo sé cómo llamarlo!

Creo que lo más parecido sería algo que llaman boho, pero tampoco me encanta ponerle una etiqueta.

A mí me gusta la ropa que me deja moverme. Que me permita sentarme en el suelo, bailar, caminar, trabajar y entrar a una reunión sin tener que cambiarme cinco veces.

Soy bastante minimalista para vestirme. No necesito veinte accesorios ni sentir que voy disfrazada.

Y me encanta incorporar detalles de México: textiles, bordados y motivos inspirados en nuestras tradiciones, especialmente cuando conozco su origen y quién los hizo.

Mujer de unos 50 años con un look cómodo de fibras naturales: Pantalón ancho de lino, blusa de algodón bordada, cesta y sandalias planas. Cómoda para todo y bonita para todo.
De díaPantalón ancho de lino, blusa de algodón bordada, cesta y sandalias planas. Cómoda para todo y bonita para todo.
Mujer de unos 50 años con un look cómodo de fibras naturales: Chaqueta de ante con flecos sobre falda midi de seda verde oliva y botines. Cómoda y con estructura.
De nocheChaqueta de ante con flecos sobre falda midi de seda verde oliva y botines. Cómoda y con estructura.
Mujer de unos 50 años con un look cómodo de fibras naturales: Kaftán tejido de algodón, sombrero de paja y bolsa de crochet. Lo que me llevaría a un retiro.
De viaje y de retiroKaftán tejido de algodón, sombrero de paja y bolsa de crochet. Lo que me llevaría a un retiro.

Inspiración creada con IA.

Pero si tuviera que elegir una sola palabra para describir mi estilo, sería libertad.

Porque para mí vestirme bien también significa sentirme cómoda dentro de mi propio cuerpo.

¿Eres una marca y te reconoces aquí?

La Habitación es también una puerta abierta a marcas de moda y belleza que trabajan con fibras naturales, sin microplásticos y sin crueldad animal. Nadie ha pagado por aparecer en este número. Si quieres conocernos, escríbenos.

Artículo del Círculo

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05Para leer despacio · poemas, cuentos y libros para subrayar

El Jardín

Para leer despacio y quedarte con algo para el resto de la temporada: un poema, un libro, una carta y la biblioteca de El Estudio, con lo que hemos leído para escribir este número.

Fuerte por dentroLa fuerza que no se ve: dejar en el suelo lo que no te toca cargar.

Ilustración: jardín al atardecer con flores
1/2Poema y mujer de la temporada6 min

Peso ancestral

Poema de la temporada

Tú me dijiste: no lloró mi padre;
tú me dijiste: no lloró mi abuelo;
no han llorado los hombres de mi raza,
eran de acero.

Así diciendo te brotó una lágrima
y me cayó en la boca… más veneno
yo no he bebido nunca en otro vaso
así pequeño.

Débil mujer, pobre mujer que entiende,
dolor de siglos conocí al beberlo:
¡Oh, el alma mía soportar no puede
todo su peso!

Alfonsina Storni · "Peso ancestral" · Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes

Lo elegí por una frase que repito mucho en mis clases: no repetir historias.

Alfonsina Storni escribió este poema hace un siglo y parece de ayer. Habla de un padre y de un abuelo que no lloraban, "eran de acero", y de una lágrima que cae en la boca de la hija y le pesa como si llevara dentro todo el dolor que ellos no se permitieron. Un dolor heredado.

Muchas lo llevamos en el cuerpo sin saberlo. La espalda que no suelta, la mandíbula apretada, el "yo puedo con todo" que aprendimos de nuestras madres y abuelas, que de verdad podían con todo porque no les quedaba otra. Les tengo un respeto enorme. Y, aun así, no quiero cargar con lo que no me toca.

Habitarte también es eso: notar qué peso es tuyo y cuál es prestado, y dejar en el suelo el segundo. A veces se hace en terapia, a veces en una clase, a veces en una conversación pendiente. Y a veces empieza leyendo un poema en voz alta.

Quién era · Alfonsina Storni (1892–1938)

Nació en Suiza y creció en Argentina. Fue maestra, periodista y una de las grandes poetas de la lengua española. Madre soltera en una época que no lo perdonaba, escribió sobre el deseo, la libertad y la desigualdad con una voz que hoy sigue sonando actual.

Lo que leemos también se siente en el cuerpo

A veces leemos algo y nos quedamos pensando. Otras veces sentimos un nudo en la garganta, una presión en el pecho o unas ganas tremendas de movernos.

Eso también me interesa explorar en La Casa Habitarte. No solamente qué pensamos sobre una historia, sino qué nos hace sentir y dónde lo sentimos.

Puedes cerrar el libro un momento, respirar y observar qué sucede en tu cuerpo. No tienes que hacer nada con eso. Ni analizarlo todo. A veces basta con darte cuenta.

2/2Lectura y escritura de la temporadaPara todo el otoño Círculo

Mujeres que corren con los lobos

Un clásico para leer despacio, un capítulo por semana. Y si es con un té, mejor.

Lo leí por primera vez a los treinta y no lo entendí. Lo releí a los cuarenta y lo subrayé entero. La psicoanalista junguiana Clarissa Pinkola Estés recoge mitos y cuentos de distintas culturas para hablar de la "Mujer Salvaje": la parte instintiva, sabia y libre que muchas aprendimos a domesticar para ser buenas, educadas y convenientes (Wikipedia).

Mi propuesta es empezar por el cuento de La Loba, la vieja que recorre el desierto reuniendo huesos de lobo. Cuando tiene el esqueleto completo, se sienta a su lado y le canta hasta que el lobo vuelve a la vida y sale corriendo, convertido en mujer. No te digo más.

¿Qué huesos tuyos llevas años sin juntar?

Y cuando lo termines, un ejercicio que hago cada cumpleaños. Quince minutos, papel y bolígrafo, sin pantallas: escribe una carta a la mujer que serás a los 60. O mejor, al revés, deja que ella te escriba a ti. Ella ya sabe cómo terminó esta etapa. ¿De qué se alegra que te hayas ocupado? ¿Qué te pide que sueltes? Si te bloqueas, empieza con "gracias por haber empezado a…" y deja que la mano siga sola.

Guárdala en un cajón. Dentro de un año, la abres.

Pregunta para la temporada

¿Qué parte de tu cuerpo has tratado como un proyecto, en vez de como tu casa?

Artículo del Círculo

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El Estudio · la biblioteca de temporada

Lo que leímos para ti este otoño

De septiembre a diciembre: 15 lecturas elegidas, cada una con su resumen en dos líneas. La renovamos cada temporada. Filtra por tema y abre solo lo que te llame.

MujerESAlfonsina Storni, "Peso ancestral"El poema completo del Jardín, en su edición digital.Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes ↗MujerESMujeres que corren con los lobosContexto del libro de Clarissa Pinkola Estés y de la idea de la "Mujer Salvaje".Wikipedia ↗SaludENLa confusión sobre la perimenopausiaUn 34% de las mujeres no sabe en qué etapa está; entre los 40 y los 44, el 42%.The Menopause Society ↗SaludENLas nuevas pautas de ACOG sobre terapia hormonalQué cambió y a quién puede ayudar, explicado sin tecnicismos.CBS News ↗SaludENEjercicios de suelo pélvico para la incontinenciaLa revisión de referencia: primera opción para las pérdidas de orina en mujeres.Cochrane ↗EmprendimientoENEl fundador medio de éxito tiene 45 añosEstudio con 2,7 millones de fundadores: a los 50 hay 1,8 veces más probabilidad de crear una empresa de alto crecimiento que a los 30.Kellogg Insight ↗EmprendimientoENEmprender a los 50 por deseo, no por necesidadEncuesta a 278 mujeres de 50+: el 97% cree que acertó al emprender y el 69% arrancó con sus propios ahorros.Innovation in Aging · PMC ↗EmprendimientoEN"Soy mayor, pero terriblemente independiente"Once años de entrevistas a empresarias británicas de 50+: emprender les dio confianza, estabilidad y red.Entrepreneurship & Regional Development ↗NutriciónENTodo sobre el calcioCuánto necesitas según tu edad, en qué alimentos está y cuándo tiene sentido suplementar.NIH · Office of Dietary Supplements ↗NutriciónENProteína y envejecimientoLa revisión de la que salen las cifras de proteína de La Cocina.Current Nutrition Reports ↗MenteENSuspiro cíclico contra la ansiedadCinco minutos al día durante un mes mejoraron el ánimo más que la meditación de atención plena.Stanford Medicine ↗MenteENDormir en la perimenopausiaGuía clara sobre por qué cambia el sueño y qué hábitos lo protegen.Stanford Lifestyle Medicine ↗CuerpoENLa menopausia no te impide ganar músculoUniversidad de Exeter: con entrenamiento de fuerza, mujeres antes, durante y después de la menopausia ganaron un 19% de función de cadera.BBC News ↗CuerpoENFuerza e impacto para el huesoEn mujeres posmenopáusicas, el entrenamiento de fuerza e impacto aumentó la densidad ósea de cadera y columna. Efecto pequeño, pero real.PubMed · metaanálisis 2025 ↗CuerpoEN7.000 pasos al díaEl análisis de 57 estudios detrás del artículo de Cuerpo de esta temporada.The Lancet Public Health ↗

EN: lectura en inglés · ES: en español. Resúmenes de La Casa Habitarte; la fuente manda.

06Conversaciones, emprender y la rumba del mes

El Patio

Salimos al patio. Conversaciones con mujeres que saben de lo que hablan. Ideas para emprender, hablar de dinero y, al final, un poquito de rumba.

Fuerte por dentroIndependencia, dinero propio y conversaciones que te hacen más fuerte.

Patio cubano de época en plena fiesta, con músicos y mujeres bailando
1/2Entrevista del mes~30 min · próximamente

Conversaciones en el patio

Cada mes me siento a conversar con una experta, con un café, sin prisas y con esas preguntas que no siempre caben en una consulta de diez minutos.

Porque las mujeres que vienen a mis clases tienen preguntas buenísimas: sobre hormonas, suelo pélvico, por qué de repente les duelen las rodillas, por qué no duermen o por qué ya no se les antoja el sexo.

Y muchas veces reciben una respuesta que me pone de los nervios: «Es la edad».

Perdón, pero eso no es una explicación. Es cerrar una conversación que apenas está empezando.

Así que aquí vamos a abrirla. Ginecólogas, fisioterapeutas de suelo pélvico, nutricionistas, sexólogas, entrenadoras, psicólogas, emprendedoras e inversionistas. Mujeres que saben de lo que hablan y que pueden explicarlo sin hacernos sentir que necesitamos un diccionario médico.

Conversaciones reales, con información útil y preguntas que también nosotras queremos hacer.

Cada entrevista durará unos 30 minutos: el episodio completo y, aquí, un resumen con las ideas clave. La primera está en preparación; en cuanto esté grabada, la encontrarás en esta página.

Los temas con los que queremos empezar: la terapia hormonal sin miedo y sin mitos; el suelo pélvico más allá de los Kegel; comer para tener músculo después de los 45, y el dinero, que también es salud. Pero el orden lo decides tú.

Te invitamos a la conversación

¿Qué le preguntarías a una ginecóloga si tuvieras una hora entera? Responde a este correo con tu pregunta. ¿Eres experta y quieres sentarte con Ingrid? Escríbenos.

2/2Emprender y dinero7 min de lectura Círculo

Emprender a los 45 no es tarde. Es la media.

Si te has dicho alguna vez "ya no estoy para empezar algo", tengo un dato para ti.

Un estudio con 2,7 millones de fundadores en Estados Unidos encontró que la edad media de quienes crearon las empresas de mayor crecimiento era de 45 años. No 25 en un garaje: 45, con experiencia, contactos y bastante menos paciencia para las tonterías. Y una persona de 50 tenía 1,8 veces más probabilidades de conseguirlo que una de 30 (Kellogg Insight, Harvard Business Review).

La experiencia no es un lastre para empezar. Es la ventaja.

Piensa en todo lo que sabes hoy y que a los 25 no sabías: leer a la gente, negociar, organizar una casa y un trabajo a la vez, decir que no. Eso no se aprende en un curso. Empezar a los 40 y tantos no es un salto al vacío. Es juntar piezas que ya tienes.

Pero no hace falta montar una empresa para que esto te sirva. A veces la idea es más pequeña: un curso, un cambio de trabajo, un año sabático, o simplemente tener margen para decir que no. Y casi todas esas ideas tienen algo en común: necesitan dinero que no esté comprometido.

Por eso te propongo abrir un "fondo mi tiempo". Una cuenta aparte, con un nombre que te haga gracia, y una transferencia automática el día que cobras, aunque sea pequeña. No es para emergencias ni para vacaciones. Es para comprar libertad: tiempo para formarte, para probar algo, para descansar sin culpa. Lo importante no es la cantidad, es que sea automática y que tenga tu nombre.

Pregunta para la temporada

Si tuvieras seis meses pagados para dedicarlos a algo tuyo, ¿qué harías? Escríbelo. Esa respuesta es el nombre de tu fondo.

Artículo del Círculo

Sigue leyendo en el Círculo Habitarte. Cada temporada, un artículo abierto por habitación; el resto, completos, para las socias.

La Rumba · la agenda de noviembre

Para moverte y encontrarte

Con Ingrid · cada semana

Nos encontramos en Abu Dhabi

Women’s Body Connection Program · Swing Studio

Encuentros presenciales de reconexión corporal femenina donde exploramos fuerza, movilidad, respiración consciente y movimiento libre y expresivo. Un espacio para volver a sentir tu cuerpo, ganar confianza y disfrutar del movimiento, sin tener que hacerlo perfecto.

Lugar
Swing Studio, Al Zeina, Abu Dhabi
Frecuencia
Una sesión por semana, según la programación vigente
Inscripciones
Escríbele a Ingrid
  • Dubai Fitness Challenge

    30 minutos de actividad al día durante 30 días; cierra con Dubai Yoga el 29 de noviembre.

    Dubai Media Office ↗
  • Global Wellness Summit

    Angsana Laguna, Phuket. Para seguir las tendencias de bienestar del año.

    Global Wellness Summit ↗
  • Revive ME

    Conferencia de longevidad y bienestar en ADNEC Marina, Abu Dabi.

    ADNEC ↗
  • The WOM Challenge

    Pádel surf, carrera, fuerza y recuperación en The Retreat Palm Dubai.

    Gulf Business ↗
  • Arabian Soul Fest

    Zabeel Park, de 12:00 a 22:00. Breathwork, sound healing y terapias holísticas.

    Platinumlist ↗
07El Programa · Otoño

Espalda sana y booty Ingrid style

Cuatro sesiones por semana durante cuatro semanas: tres full body con foco en espalda y glúteo, y una de respiración. Las mismas cuatro durante cuatro semanas, para que notes cómo cambian tu técnica, tu fuerza y tu espalda. Después, repítelo el resto de la temporada subiendo un poco el peso. Al terminar cada sesión, márcala como hecha y queda registrada.

  1. 2′Respira
  2. 5–10′Calienta
  3. 20–25′Rutina
  4. 10′Movilidad

Días 1 a 3. El Día 4 es tu sesión de respiración, de unos 25 minutos.

Tu espalda, explicada

¿Por qué espalda y booty en el mismo programa?

Porque trabajan en equipo. El glúteo sostiene la pelvis, y la pelvis es la base de tu columna. Cuando el glúteo se duerme de tanto estar sentadas, la zona lumbar acaba haciendo un trabajo que no le toca. Por eso tanta "lumbalgia" empieza, en realidad, un poco más abajo.

Y moverse funciona. Una revisión Cochrane de 249 ensayos encontró que el ejercicio reduce el dolor lumbar crónico unos 15 puntos sobre 100 frente a no hacer nada, con certeza moderada (Cochrane). No hay un ejercicio mágico: el pilates, la fuerza del core y la recuperación funcional están entre los que mejor salen (PEDro). Lo que cuenta es hacerlo y repetirlo.

Tres pruebas para el día 1 y el día 28

1. Siéntate en el suelo y levántate: ¿cuántos apoyos necesitas? 2. Puente a una pierna: ¿cuántos segundos aguantas con cada una? 3. Tumbada boca abajo, despega el pecho: ¿te molesta la lumbar o lo hace la espalda alta? Apunta lo que notas. En cuatro semanas, repite.

Si tienes dolor que baja por la pierna, hormigueo o una lesión, consulta antes de empezar.

Día 1 · LunesFortalecer e integrar

Piernas que te sostienen

Full body A · piernas, glúteo y espalda · ~45 min
  1. Respira · 2′Sentada o de pie: suspiro cíclico. Doble inhalación por la nariz, exhalación larga por la boca. Nota cómo llegas hoy. Cómo se hace
  2. Calienta · 8′Marcha en el sitio subiendo rodillas, 10 sentadillas al aire muy lentas, 10 puentes y gato-vaca de pie con las manos en los muslos.
  3. Rutina · 20–25′
    • Sentadilla a cajaCasa: a una silla, tocas y subes · Gym: con pesa rusa al pecho2 × 10
    • Puente de glúteoCasa: en el suelo, pausa de 2″ arriba · Gym: hip thrust con barra o mancuerna2 × 10
    • Remo con bandaCasa: banda atada a la puerta · Gym: polea baja o mancuerna apoyada en el banco2 × 10
    • Bird dogA cuatro apoyos, brazo y pierna contrarios se alargan. La pelvis no se mueve2 × 10
    • Paseo de la granjeraDos bolsas de la compra o dos mancuernas. 30–40 pasos, erguida
  4. Movilidad · 10′Despertar las caderas: zancada baja con rodilla en el suelo, rotaciones 90/90 sentada y puente vértebra a vértebra.
Día 2 · MiércolesFortalecer e integrar

Espalda fuerte, hombros abiertos

Full body B · cadena posterior y postura · ~45 min
  1. Respira · 2′Sentada o de pie: suspiro cíclico. Doble inhalación por la nariz, exhalación larga por la boca. Nota cómo llegas hoy. Cómo se hace
  2. Calienta · 7′Círculos de hombros y brazos, 10 "nadar" con los brazos y 10 bisagras de cadera con un palo de escoba en la espalda.
  3. Rutina · 20–25′
    • Peso muerto rumanoCasa: con una mochila o dos botellas · Gym: mancuernas o pesa rusa. La espalda larga, la cadera va atrás2 × 10
    • Jalón con bandaCasa: banda en lo alto de la puerta · Gym: polea al pecho. Lleva los codos a los bolsillos2 × 10
    • Flexión inclinadaCasa: manos en la encimera · Gym: en el banco. Cuanto más bajo, más difícil2 × 10
    • Nadador boca abajo (Y-T)Tumbada, brazos en Y y luego en T. Despega el pecho un dedo, no más2 × 10
    • Plancha lateral con rodillas20–30″ por lado. Exhala largo para encender el abdomen profundo
  4. Movilidad · 10′Libro abierto tumbada de lado, pecho en el marco de la puerta y el niño con brazos largos.
Día 3 · ViernesExplorar y reconectar

Booty con ritmo · Ingrid style

Full body C · glúteo con ritmo · ~45 min
  1. Respira · 2′Sentada o de pie: suspiro cíclico. Doble inhalación por la nariz, exhalación larga por la boca. Nota cómo llegas hoy. Cómo se hace
  2. Calienta · 8′Con una canción que te guste: solo pelvis, luego columna en ola, luego brazos. Sin pasos y sin espejo.
  3. Rutina · 20–25′
    • Zancada atrás alternaAl ritmo de la canción. Gym: con una mancuerna en cada mano2 × 10
    • Patada de glúteo a cuatro apoyosLa pierna sube sin arquear la espalda. Gym: con tobillera o en polea2 × 10
    • Paso lateral con bandaBanda sobre las rodillas, 10 pasos a cada lado, sin perder la sentadilla2 × 10
    • Puente a una piernaPausa de 2″ arriba. Si cuesta, vuelve al puente con las dos2 × 10
    • Ola de columna + sentadillaBajas, subes ondulando la columna y terminas con un vaivén de cadera. Sí, también vale reírte
  4. Movilidad · 10′Círculos de cadera de pie, figura 4 tumbada y sentadilla profunda sostenida con apoyo.
Día 4 · DomingoReconocer · Regular y adaptar

Respirar antes de seguir

Respiración y espalda suave · ~25 min
  1. Llega · 3′Tumbada boca arriba, piernas sobre una silla. Recorre el cuerpo de los pies a la mandíbula: ¿dónde hay tensión hoy? No la arregles todavía, solo nótala.
  2. Respira · 13′
    • Respiración 360Manos en las costillas: al inhalar se abren hacia los lados y hacia la espalda, no solo la barriga. 5′
    • Suspiro cíclicoDoble inhalación por la nariz, exhalación larga por la boca. 5′ con el temporizador
    • Exhalación con zumbidoInhala por la nariz y exhala zumbando, como una abeja. Nota cómo vibra el pecho. 3′
  3. Suelta la espalda · 6′Gato-vaca muy lento, rotación torácica tumbada de lado y el niño con brazos largos. Respira hacia donde tira.
  4. Suelo pélvico · 3′Al exhalar, "sube" suavemente; al inhalar, suelta del todo. Cinco veces. Soltar cuenta tanto como subir.

¿Un día no puedes? Sigue con el siguiente. El programa se adapta a tu semana, no al revés. Lunes, miércoles, viernes y domingo son una sugerencia. Aquí tienes cada sesión por escrito; la versión guiada en vídeo con Ingrid vive en el Círculo.

¿Y después?

¿Quieres profundizar en tu entrenamiento?

Si te gustaría ir más allá, aprender a moverte con mejor técnica, adaptar los ejercicios a tu cuerpo y avanzar con acompañamiento, podemos trabajar juntas.

Porque no se trata de hacer más por hacer más. Se trata de aprender a entrenar de una manera que tenga sentido para ti. Ese es Habitarte 90: noventa días para volver a habitar tu cuerpo, conmigo y con un plan hecho para ti.

Código para lectoras de La CasaCASA9020% en Habitarte 90 · hasta el 31 de diciembre Ir a Habitarte 90 con mi descuentoEl descuento se aplica solo al abrir el enlace.
"La Casa Habitarte no es un lugar donde vienes a corregirte, sino a conocerte, aprender, fortalecerte y disfrutar de tu cuerpo."
Ingrid
Lista de espera

El Círculo Habitarte

Para practicar conmigo, no solo leerme. Sesiones guiadas en vídeo, encuentros en vivo y programas de fuerza que van más allá de las cuatro semanas.

5vídeos guiados cada mes, con la receta incluida
En vivosesiones conmigo para practicar juntas
Fuerzaprogramas extendidos de fuerza y fitness
Qué incluye
  • Las sesiones del Programa de cada temporada, guiadas en vídeo conmigo
  • Sesiones en vivo para practicar, preguntar y corregir técnica
  • Secciones especiales con programas extendidos de fuerza y fitness
  • La receta del mes, en vídeo desde mi cocina
  • La biblioteca de programas anteriores
  • Y todo lo que vayamos sumando a la casa
Precio fundadora

Las primeras entran primero

Las mujeres de la lista de espera serán las primeras en entrar al Círculo, con un precio especial de fundadora.

Sin compromiso: te escribo cuando abra y decides entonces.

Tu camino con Ingrid
  1. 017 días para volver a Habitarte

    El programa digital para empezar: una introducción a mi metodología, a tu ritmo.

  2. 02La Casa Habitarte

    La continuidad de cada temporada: prácticas, educación y comunidad. Estás aquí.

  3. 03Conmigo, más de cerca

    Programas personalizados, clases, talleres y retiros.

Habitaciones
Sesión del Círculo

Esta sesión se abre con el Círculo

La sesión explicada por escrito la tienes aquí. La versión guiada en vídeo, conmigo, vive dentro del Círculo Habitarte.

Ahora mismo es lista de espera, con precio de fundadora para las primeras.

Ver qué incluye